miércoles, 21 de enero de 2009

Caminata 16 - Cima Cabañas (Sierra del Pozo - Cazorla)

Sábado 17 de Enero de 2009.

CABAÑAS DESDE EL EMBALSE DE LA BOLERA

Salimos de nuevo de la región para acometer una ruta a la que le teníamos ganas. Wenrock es habitual de la zona de Pozo Alcón pero hasta ahora, más por exceso de "ganas" que por falta de ellas no había podido realizarla. En esta ocasión le acompañamos un servidor y el amigo Bolón.

En los preparativos de la ruta buscamos algún track que nos facilitara encontrar el camino correcto, pero no pudimos encontrarlo. Nos tuvimos que apañar con una descripción publicada en Grandes Espacios, el GPS con el mapa de Alpina, y nuestro conocimiento de la sierra.

Comenzamos nuestra andadura junto al primer cercado de madera que encontramos tras pasar la desviación hacia el Albergue Juvenil de la casa de El Hornico, en la carretera que saliendo de Pozo Alcón se adentra en el parque natural. El embalse de La Bolera lo dejamos a nuestras espaldas.

En una pequeña zona despejada de árboles dejamos el coche y nos pertrechamos para comenzar la andadura. Son las 8:30 de la mañana y un prometedor fresquete de 1ºC nos estira las caras.

El camino comienza allí mismo, una amplia senda que asciende junto al Arroyo de la Venta. En este punto queda algo de nieve residual, pero el frío es intenso. El rumor del arroyo junto con el paisaje invitan a preparar el cuerpo para una intensa jornada.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

En varias encrucijadas que nos encontramos por el camino, nosotros tomamos siempre las que se desvían a la derecha. Vamos ascendiendo considerablemente, por una senda de aquellas que posponen las conversaciones.

El camino nos hace pasar junto al Picón de Hernández, quedando éste a nuestra derecha, para continuar ascendiendo buscando la Morra de los Helechos, que poco a poco, y cada vez dejando más lejos el arroyo de la Venta nos lleva a las ruinas de la antigua casa forestal de Prado Arredondo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Abandonamos entonces el camino que llevábamos para buscar una senda que parte de detrás de la casa, buscando ahora el arroyo del Guazalamanco. Ascendemos junto a este arroyo en un precioso camino donde la nieve esta cada vez más y más presente.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Seguimos descendiendo en dirección a la cabecera del arroyo. Al estar esta zona en sombría la nieve es mucho más cuantiosa y el espectáculo es impresionante. El arroyo y sus cascadas a nuestra derecha, golpeadas por el tenue sol de invierno. Por nuestro camino, una manta invernal que lo cubre todo para mostrarnos una estampa escandalosa.

Y de repente, la guinda del pastel, una cortina de hielo que nos dejó boquiabiertos. La temperatura, que poco a poco se iba aproximando a los 10ºC no nos hacía pensar en encontrar semejante panorama. Por narices tuvimos que parar a “afotar” lo máximo posible. Incluso alguien apuntó que se podría quedar allí todo el día tirando fotos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Sabiendo que aún nos quedaba muchísimo por andar y con los ánimos que te da ver recompensado tan pronto el esfuerzo del madrugón y el desplazamiento, seguimos hacia delante.

Una vez llegamos al nivel del arroyo hay que cruzarlo, para volver a ascender buscando una pista que nos llevará a nuestro siguiente hito.

Este tramo no lo teníamos muy claro y no estamos seguro que nuestro camino fuera el más eficiente. Por una ladera que no estaba nevada y con una pendiente molesta comenzamos a ascender tirando siempre hacia la izquierda para no alejarnos mucho del Guazalamanco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Después de un penoso esfuerzo y con el cuerpo caldeado llegamos a la ansiada pista forestal. Como por arte de magia, en pocos metros la pista comenzó a estar completamente cubierta de nieve, con unos 20-30 cm de nieve “con costra” que nos hacía continuar con un caminar cansino y desagradecido. Aquí pudimos certificar que esta ruta no ha sido transitada desde la última nevada y que nos va a tocar abrir camino hasta la cumbre…como siempre nosotros haciéndolo fácil.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Llegamos a un collado donde el espesor de nieve aumenta y la pista se diluye. Leemos y releemos las instrucciones que indicaba la revista pero no lo vemos claro así que decidimos ir avanzando en dirección al Cabañas. Pasamos entre unas rocas y nos encontramos con un pequeño arroyuelo.

De nuevo la estampa es magnífica. Digna de otras latitudes. Cualquiera diría que estamos al sur de España, y además con una temperatura estupenda.

Avanzamos junto al arroyo hasta que nos permite separarnos por su margen izquierda en el sentido de la marcha buscando de nuevo la dirección de la cima.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El caminar no mejor. Demasiada nieve para ir sin raquetas. El ritmo es muy lento.

Llegamos a un camino que discurre paralelo a las cumbres y decidimos seguirlo hasta que estamos cerca del Cabañas para atacarlo directamente. Comenzamos sobre los 1650 m de altitud, y este camino, poco a poco nos va acercando a los 1800.

En una curva del camino se abre una ladera a la derecha, ya en la dirección de la cima, que por supuesto hace mucho que no vemos, y decidimos subir por allí directamente. La pendiente es muy acusada, y la profundidad de la nieve considerable. La preciosa estampa y las ganas de alcanzar la cima nos dan las fuerzas para lograr cada paso.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Llegando a la cumbre de esta ladera otra “cortina” de hielo. Preciosa. Para poder fotografiarla mejor decido intentar pasar por un corredor junto a ella . Kanikk me sigue y Wenrock prefiere tomar antes la arista y para esa zona por arriba. Su elección fue la correcta. Nosotros nos vimos en una zona con un metro de nieve y el fondo helado que nos costó dejarnos las últimas fuerzas que nos quedaban para lograr superarlo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Una vez alcanzada la cuerda, en un camino complicado enormemente por el hielo y la nieve vamos poco a poco superando grietas hasta alcanzar por fin la cima del Cabañas, considerablemente cansado. Hemos tardado 6,5h en hacer este camino, cuando en condiciones normales se puede tardar muchísimo menos.

Nos consta que hay una senda para llegar a la cumbre, pero en estas condiciones no era visible y tuvimos que improvisar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Una vez en la caseta para vigilancia contra incendios que hay en la cumbre nos toca disfrutar de la impresionante vista. Un día claro que nos permitía disfrutar de un paisaje nevado espectacular.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Al oeste casi podíamos tocar Sierra Nevada. Y al este la Sagra despunta por detrás de las montañas de la Sierra de Cazorla.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Una frugal comida para reponer fuerzas. Tomar aire y disfrutar un poco del solecito que nos alumbra y comenzamos el descenso bajando desde la puerta de la caseta hacia el sur.

La nieve que antes nos dificultó la subida ahora nos permite disfrutar en la bajada. Continuamos dirección sur buscando un vallado cinegético y una vez en él seguimos el descenso por la derecha. Vamos caminando por una pista que después de un tramo llaneando en dirección al Collado del Aire comienza a descender de forma más acusada. En la bajada dejamos a la izquierda la Peña del Águila y seguimos descendiendo hasta llegar a una confluencia de arroyos en dirección a la Fuente del Sapo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Antes de llegar a ella, conectamos con una curva de una amplia pista forestal, que tomamos en dirección a la derecha. La referencia sobre el mapa en este caso es la Fuente del Artesón.

Continuamos pisando y pisando nieve. El avanzar sigue siendo lento, y las paradas para fotografiar esa maravilla de paisaje son numerosas. Por fin encontramos huellas de "humanidad" y ello nos da más seguridad sobre el camino escogido.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Tenemos claro que se nos va a hacer de noche, y por eso en la fuente antes mencionada paramos a reponer agua, descansar ligeramente y prepararnos para "apretar el culo" en lo que nos queda de recorrido.

La pista entra en una zona más boscosa, y rápidamente nos lleva a un collado, antes de llegar a la antigua casa forestal Prados de Cuenca.

En ese collado un camino parte hacia la izquierda y comenzamos un descenso más acusado en la vertiente del arroyo del Toro.

Este camino parece terminar más adelante, pero si bajamos la vista a nuestra derecha vemos que continua en un pequeño zigzag. En seguida nos damos cuenta de a dónde nos conduce esta senda......La cuesta de los 100 cigarros. En nuestro caso afortunadamente la vamos a descender.

Ya sin descanso y prácticamente a oscuras este sendero nos lleva directamente al Albergue Juvenil de El Hornico.

De aquí al coche sólo resta un pequeño paseo que aprovechamos para relajar las piernas y rememorar escenas del día que queremos perduren durante mucho tiempo en nuestras retinas.

La ruta ha resultado espectacular y no nos merecemos menor recompensa que una estupenda sesión de "caña y tapa" en el GRELA. Os recomendamos encarecidamente este restaurante/hostal por la calidad del servicio y la amabilidad de sus responsables.

Plano

Perfil

Dibujo

Han sido 10 horas de una caminata estupenda. Desde luego han merecido la pena todos los esfuerzos realizados.

Nos quedamos con ganas de volverla a repetir, con un camino en mejores condiciones para certificar el camino recorrido.

Como siempre, si estáis interesados en el tenéis más que solicitárnoslo a nuestra dirección de correo electrónico.

Un saludo a todo, y en especial a la gente del club A.D.A.S a los que esperamos unirnos muy pronto y disfrutar juntos de kilómetros y kilómetros de caminatas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

fantástica crónica de toda una ascensión montañera... en esta época del año con días tan cortos hay que tener mucho cuidado con las horas de las que disponemos.
saludos!!

Eshyos dijo...

Me alegro de que te guste. La verdad es que no pensábamos que fuéramos a progresar tan lentamente. Nos falló el cálculo en más de 3 horas y eso de mucho fallo. Pero bueno, lo importante es llevar siempre en la mochila lo necesario para estos casos.

Por cierto Jordi, preciosas las fotos de tu web. Ya publicaré una entrada haciendo referencia.