Hay gente que deja de perseguir sus sueños muy pronto. O que simplemente opinan que sus trenes han pasado ya.
Es verdad que las cosas se nos pueden poner muy difíciles en esta vida, pero no es menos cierto que nuestra capacidad de superación es inconmensurable.
Un amigo nuestro, se patea montañas todas las semanas con una placa de titanio sustentando algunas de sus vértebras.
Yo siempre le digo que a él no le hicieron una "reparación" sino una mejora.
Hoy leo en La Vanguardia ésta noticia y todavía me reafirmo más en nuestro espíritu de superación. Os adelanto aquí los primeros dos párrafos:
"Ha sido una proeza, aunque incompleta. Patxi Irigoyen, navarro y de 33 años de edad, estuvo hace pocos días cerca, muy cerca, de coronar el Cerro de las Tórtolas, en los Andes, un pico de 6.160 metros.
Para cualquier aventurero preparado el hecho en sí no tendría ninguna importancia, incluso se podría valorar como un fracaso. Pero el caso de Patxi es diferente: le fueron transplantados ambos pulmones hace ocho años en el Hospital La Fe de Valencia y, además, en el 2006 entró en la historia de los manuales de medicina porque alcanzó un cuatromil; el Breithorn, en los Alpes Suizos (4.164 metros). "
Todo un ejemplo...

1 comentario:
well done. congrats
Publicar un comentario